martes, 24 de abril de 2012
domingo, 1 de abril de 2012
Turay, hermano de aventuras, parte 6 de 6
CONCLUSIONES:
fue un
intento editorial digno. Estuvo realizado técnicamente muy bien, con objetivos
claros y definidos. A treinta y ocho años de su aparición, podemos catalogarla y estudiarla
como un ejemplo de revista de historietas.
"Turay, hermano de aventuras"
fue un
intento editorial digno. Estuvo realizado técnicamente muy bien, con objetivos
claros y definidos. A treinta y ocho años de su aparición, podemos catalogarla y estudiarla
como un ejemplo de revista de historietas.
La propuesta era interesante aunque
el formato impuesto no fuera el ideal, como se ha expresado. Queda lo publicado
además del testimonio de alguno de los autores involucrados en esta revista.
Protagonistas de una pequeña y gran historia. Pequeña sí, pero amplia por las ramificaciones y por la trayectoria de los guionistas y dibujantes que la hicieron posible tanto como
por el carácter de "luchador solitario" que tanto unos como otros
(guionistas y dibujantes) tienen en su condición de trabajadores casi anónimos
de este arte llamado menor. 

Queda el antecedente de la formación de una
cooperativa para autodefensa pero también como usina generadora de ideas, al
decir de su director Enrique Meier, todo se discutía, se charlaba, y tanto los errores como los aciertos
fueron compartidos. Luego de la crisis atravesada por el país en el año 2001 y con la falta actual de editoriales que impriman y difundan masivamente revistas de historietas, queda el ejemplo de Turay como un intento mucho más que digno: como una especie de guía o faro que ilumina las desesperanzas de los autores jóvenes por publicar, como un intento a mejorar pero siempre válido, entre la autogestión y la alianza estratégica de los autores con alguna editorial ya consolidada.
Felipe R. Ávila.
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jueves, 29 de marzo de 2012
Turay, Hermano de aventuras, parte 5 de 6
Publicidad de la revista Turay aparecida en otras publicaciones de editorial Julio Korn.

Hubo dos series de notas que duraron lo que la revista. Una de ellas, bajo la denominación de "Quién es quién" desarrollaba en una página acompañado por la fotografía del dibujante, su biografía. Una breve reseña curricular del autor o los autores de la historieta inserta en el pliego a color.
El dibujante Pedro Vilar era en Turay el
encargado del humor. Sus chistes tan característicos por las líneas claras y
trabajadas a pluma, sencillas, explotan la combinación de juegos de palabras
con lo que realmente está dibujado, que es referencia directa, generalmente de
lo que expresan esas palabras. Es necesario repasar el apéndice gráfico parte
final de este trabajo, para observar el humor de Vilar, allí reproducido.Aquí, un adelanto.
3-5- 3) CUENTOS:
En Turay se publicaba un cuento por número.
Todos fueron escritos por Eugenio Mandrini, autor de las historietas de John
Juan. Eran de corte fantástico.
"El viaje imposible". Con dibujos de
Mandrafina, narra el extraño destino de un tal Juan Álvarez, que toma un tren
que lo llevará si retorno al comienzo de la vida en la Tierra Transcripción
de un párrafo: "Apretó el hacha. Sintió los nudillos distenderse como su
pecho, como sus mandíbulas de pronto cuadradas y potentes".
"La única verdad es la ficción".
Ilustrado por Mandrafina, este cuento describe a un escritor "de cuentos
de a cinco dólares la página", un tal Steve Malcom, que asediado por
distintas presiones escribe una historia apocalíptica que a pesar de sus
virtudes es defenestrada por el editor, como carente de sentido. La realidad
sucede finalmente como el escritor la visualizara.
Transcripción de un párrafo: "sólo queda
de él un puñado de cenizas, como todo lo demás, como toda la tierra, como en el
cuento".
"El habitante de los espejos". Con dibujos de Macagno,
habla de un ser que proviene de un mundo dentro de los espejos. A la manera de
Alicia, penetra en ellos, pero sólo para robar el dinero de la gente cuando las
habitaciones quedan solas.
Transcripción de un párrafo: "Lamento que
se pudra en esta pocilga, pero allá, en mi mundo, también nos regimos con estos
papeles".
"La muralla". Ilustrada por Macagno,
describe la existencia de un avaro que llega a construirse una muralla para
aislarse del mundo y preservar sus riquezas.
Transcripción de un párrafo: "No hubo
tormentas ni vientos poderosos que la conmovieran". Otra: "Al cumplir
cien años de vida, el avaro se arrodilla ante la muralla, venerándola, justo en el momento en
que ésta, finalmente, se desploma."
3-5- 4)
NOTAS

Hubo dos series de notas que duraron lo que la revista. Una de ellas, bajo la denominación de "Quién es quién" desarrollaba en una página acompañado por la fotografía del dibujante, su biografía. Una breve reseña curricular del autor o los autores de la historieta inserta en el pliego a color.
La otra serie de notas estaba preparada por
Enrique Meier, el director de la revista, y bajo el nombre genérico de
"Astronáutica", acercaba al lector conceptos e imágenes que el propio
Meier ilustraba. Los textos rondaban las 24 líneas. Títulos: "Evolución
del hombre", "El salto al espacio", "Distancias en el
cosmos" y "¿Materia y Antimateria?".
3-5- 5)
CARTOON
El dibujante Pedro Vilar era en Turay el
encargado del humor. Sus chistes tan característicos por las líneas claras y
trabajadas a pluma, sencillas, explotan la combinación de juegos de palabras
con lo que realmente está dibujado, que es referencia directa, generalmente de
lo que expresan esas palabras. Es necesario repasar el apéndice gráfico parte
final de este trabajo, para observar el humor de Vilar, allí reproducido.Aquí, un adelanto.
3-5- 6)
PUBLICIDAD
La publicidad inserta en Turay fue aumentando
paulatinamente, llegando a restarle la mitad de las páginas del pliego de color
para el número 5, el que finalmente no salió de imprenta. Es claro entonces que
no fue esta la causa del cierre de la revista. En los números que vieron la
luz, la cantidad de páginas con avisos fue la siguiente:
Nº1: 4
páginas.
Nº2: 5
páginas.
Nº 3: 6
páginas.
Nº4: 6
páginas.
Publicitaban distintos cursos: técnico en
farmacia, aviación, ayudante de laboratorio, secretariado comercial, dibujo,
etc.
Felipe Ricardo Ávila
BIBLIOGRAFÍA:
Guillermo Saccomanno y Carlos Trillo:
"Historia de la historieta argentina",Ediciones Record, Bs. As., 1980.
Entrevista a Enrique Meier, en revista
"Perspectiva, de y para los Dibujantes, Nº 2, Editorial Perspectiva, Mayo
1982.
Colección particular de revista Turay,
hermano de aventuras.
Próxima nota (01/04/12): Turay, hermano de aventuras (Parte 6, de 6)
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lunes, 26 de marzo de 2012
Turay, hermano de aventuras, parte 4 de 6.
3-5-2-B) HISTORIETAS UNITARIAS:
Fueron
pocas las historietas de caracter unitario o autoconclusivas, tanto por el poco espacio disponibles como por la duración breve de la revista, pero son interesantes por la
variedad temática y por su realización. La enumeración está dada por la aparición desde
el primer número de Turay en adelante:
"Supervivencia". Guión: Jorge Morhain,
Dibujos: Succhio(*). Género: ciencia ficción. Resumen: el encuentro de un ser que se
introduce en una nave terrestre y obliga a la tripulación a descender a un
planeta para reproducirse. Comentario: El relato es dinámico, los dibujos eran
modernos por entonces, remitiéndonos a la línea de los españoles Carlos Giménez
(Delta 99) y Esteban Maroto (5 x Infinito).
(*) “Succhio” sería un seudónimo de Marchione
más otros dibujantes como –tal vez- Silvestre "Frank" Szylayi. Al respecto Jorge Morhain al ser
consultado nos dijo: “Sí, Succhio era Marchione en su mayor parte, supongo que
ayudado por los del grupo 3M, o sean Mandrafina y Macagno. Ya hicimos algo parecido
en "Samos", de Mac-Perro /Billiken”).
"Prálape". Guión: Diax, Dibujos:
Mandrafina, Género: aventuras en el mar. Resumen: Un periodista sueña que viaja
a una isla llamada Prálape y el volcán que hay en ella entra en erupción
hundiéndola. Escribe el sueño que tuvo y por error es publicado como una
noticia real. Desmienten todo y luego sucede un hecho extraño que recuerda al
sueño: la isla de Krakatoa se hunde en
el mar. Descubren en el final que Prálape era el antiguo nombre de Krakatoa.
Comentario: El relato tiene ritmo y suspenso, los dibujos de Domingo Mandrafina
estaban a punto de consolidarse en un estilo propio, todavía usaba tramas
logradas por manchas de tintas, etc, lo que le daba un medio tono o grisado a
algunas escenas, que luego - madurado su estilo -, por ejemplo en "Ulises
Boedo" o en "Savarese", no usaría.
"Catarsis". Guión: Morhain, Dibujos:
Succhio, Género: ciencia ficción. Resumen: Un gladiador de la tierra viaja por
el espacio y sufre el estrés de su vida de lucha diaria. Su mente crea entonces
mundos fabulosos como descarga de esa tensión. Comentario: La historia
transcurre por un límite entre ficción y realidad, a la que retorna. Tanto
el texto como los dibujos son apropiados para la historia que se cuenta.
"Marty Cobb debe morir". Guión:
Guillermo Saccomanno, dibujos: Gil. Género: policial negro. Resumen: Un
pistolero traiciona a su jefe y éste lo sentencia a morir. Durante toda la
historia escapa asustado hasta que cae en manos de un personaje denominado
"miel". Lo mata y descubre luego que este intentaba salvarlo.
Atraídos por los disparos, llegan los verdaderos pistoleros que lo han
sentenciado y lo matan. Comentario: El relato es de acción, los dibujos de la página de inicio son llamativos pero los del interior de la historieta, a mi entender, son apenas correctos y muy influidos por la gráfica de Lito Fernández.Felipe Ricardo Ávila
BIBLIOGRAFÍA:
Guillermo Saccomanno y Carlos Trillo:
"Historia de la historieta argentina",Ediciones Record, Bs. As., 1980.
Entrevista a Enrique Meier, en revista
"Perspectiva, de y para los Dibujantes, Nº 2, Editorial Perspectiva, Mayo
1982.
Colección particular de revista Turay,
hermano de aventuras.
Próxima nota (29/03/12): Turay, hermano de aventuras (Parte 5, de 6)
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viernes, 23 de marzo de 2012
Turay, hermano de aventuras, parte 3 de 6
Aviso: este monográfico realizado a principios del siglo XXI será presentado en forma completa en este blog durante seis entregas consecutivas para una mejor y más clara lectura.
"TURAY, HERMANO DE AVENTURAS"
(parte 3 de 6)
3- 4: TIRADAS. PAPELES.
La cifra de ejemplares de esta revista de historietas que se imprimieron resulta asombrosa para los valores de cualquier publicación actual. Mucho más si pensamos que, específicamente, era una revista de historietas. Turay imprimió y distribuyó 100.000 ejemplares de sus dos primeros números. CIEN MIL EJEMPLARES DE TURAY: una locura para lo que hoy se edita y distribuye, una enormidad. La cifra disminuyó para los dos números restantes y el quinto número, listo para salir, jamás se distribuyó (posiblemente no llegó a imprimirse en su totalidad, tal vez sólo las "pruebas de galera").
La periodicidad fue quincenal, otra cosa hoy inconcebible.
La empresa editora informó que del primer número se vendieron 1.600 ejemplares.
3- 5: DESCRIPCIÓN MINUCIOSA DE LAS PARTES COMPONENTES DE LA REVISTA, ENUMERADAS EN: 3 - 1.
1) EDITORIAL:
"Turay. Hermano Inca que florecías en la civilización cuando en Europa aún reinaba la barbarie".
(Del editorial del número 2).
Toda publicación tiene su ideología. Ese conjunto básico de ideas que el lector va conociendo con el correr de los números, o bien mediante una declaración de principios, algo bastante común en cualquier primer número. Los responsables de Turay se dirigían al lector como un "hermano de aventuras". Es interesante poder leer, de ahí ésta transcripción, los cuatro únicos editoriales de esta revista, para percibir de primera mano cada uno de nosotros, la forma sensible y casi naif en que la revista se abría al lector. Se han respetado tanto las mayúsculas como toda puntuación o sintaxis. La transcripción es textual.
Editorial del Número 1:
"Hermano de aventuras:
Dibujantes y guionistas de nuestro país abren hoy su círculo al que ya te estás asomando. Entran en él, preponderantemente, los personajes, reales o ficticios, del continente común: la patria grande.
Turay es el nombre con que los Incas se llamaban entre sí. Designa la más alta cualidad del hombre: su capacidad para ver en los demás. En todas partes, hermanos, amigos, compañeros. Recogemos el término, pues. En un triple sentido: porque nuestra historieta está hecha por latinoamericanos; porque los que la pensamos, por encima de cualquier otra cosa, somos amigos; pero, sobre todo, porque la experiencia que te proponemos recorrer quiere ser tan viviente que a la postre, amigo lector, te sentirás como un verdadero hermano de aventuras".
Editorial del Número 2:
"Hermano.
Ya llegamos a tus manos y queremos conocer tu opinión.Has visto la primera entrega de la serie Historias de la Tierra Bárbara, que trae imágenes del sufrido hombre de las pampas en el siglo pasado. John Juan, el cowboy duro, implacable, justiciero, pero provisto del alma sensible de los hombres íntegros. Los combatientes que protagonizaron la Segunda Guerra Mundial, sin importar el país por el cual peleaban. En las guerras no hay vencedores. La serie Manuscritos Apócrifos de la Conquista; nuestra grandiosa América en los relatos de los que ganaron y sentidos por los que perdieron: los indios. Turay. Hermano Inca que florecías en la civilización cuando en Europa aún reinaba la barbarie. También la Aventura del Futuro: el Espacio con su magia y sus misterios. Y otras secciones que esperamos te hayan agradado. Queremos tu opinión para que nos ayudes a seguir despiertos y ser mejores cada número. Hasta pronto, Turay.
EL DIRECTOR".
Editorial del Número 3:
"Hermano lector:
Ya tendrás un juicio sobre nuestra revista al llegar a esta número 3. Esperamos que esa opinión sea la mejor. Cumpliendo lo que te prometimos en la última entrega - no dormirnos y superarnos - iniciamos ahora una serie dedicada a las muy puestas de moda "artes marciales". El valor de esta primicia exclusiva no radica tanto en el tema en si mismo, la idoneidad en la materia del dibujante Eduardo Camdepadrós - "Cinturón Negro" de Karate - es absoluta garantía. Campdepadrós firma con el seudónimo de Kato. La historia de las artes marciales es contada por Sergio Almendro. Finalmente, nuestro dibujante ha tenido la precaución de incluir - debajo de cada acción - el nombre del golpe que ella muestra. ¿Conforme? Deseamos, en efecto, que lo estés.Hasta el próximo número.
EL DIRECTOR".
Editorial del Número 4:
"Hermano lector:
¿Qué te pareció el episodio de artes marciales del número 3? Deseamos que te haya gustado tanto como a nosotros mismos cuando lo vimos terminado. Por eso, presintiendo tu aprobación, te ofrecemos aquí una nueva entrega siempre explicándote debajo de cada acción el golpe que se aplica- para que te deleites con la aventura en ella trazada y, de paso, te familiarices con este sistema de lucha tan popularizado y actual.
Si reflexionas acerca de nuestro esfuerzo comprenderás que ésta no es una historieta más, surgida de un éxito dado por un tema de moda. La serie es auténtica, es superior, porque la dibuja un experto en la materia. Se trata (te recordamos) de Kato, segundo Dan en la categoría Cinturón Negro, que es la que corresponde a los maestros. Tal la diferencia. Y en esto no hay pedantería alguna. Sólo procuramos hacerte comprender que Turay no te engaña. Como te prometimos, seguimos brindándote lo mejor.
EL DIRECTOR".
3-5-2) Historietas:
Las historietas constituían el mayor potencial de la revista y cuantitativamente, el mayor porcentaje de la misma. Podemos dividirla para su análisis en dos grupos principales:
A) Series.
B) Unitarios.
A) En ese grupo englobamos a las historietas que con cierta periodicidad aparecían en la revista, destacando que los episodios eran autoconclusivos y que el hilo conductor de número a número estaba dado por el personaje principal (que generalmente daba nombre a la serie) o por el título genérico de la misma que abarcaba a personajes casi anónimos que discurrían dentro de ese marco. Es decir, que en estos casos, el tema era el personaje. Así, encontramos a "Historias de la Tierra Bárbara", con guiones de Euman y dibujos de Merel, donde los personajes son propios de la vida a finales del siglo XIX, en la frontera con el indio. Aquí al revés de lo usual, el protagonista verdadero no es un estereotipo de héroe, sino que en las historias es el criollo en relación con el aborigen y sus costumbres. Los únicos cuatro episodios conocidos de esta serie son: "El bestia" (donde se describen las condiciones de vida en un poblado con la Pulpería como centro de reuniones; la anécdota deriva a cierta analogía con la bíblica caída de Goliath a manos de un David criollo), "Un cachorro que hará historia" ( el peregrinar por la Pampa entre un milico y un joven casi niño, que va aprendiendo de aquél los secretos de la vida; un viaje iniciático que concluye con la identidad del joven, que no es otro que José Hernandez ), "El Toreadero", es el episodio tercero, publicado en pliego central a color. En él, un soldado prisionero de los indios, debe pasar diversas pruebas para sobrevivir. Todo lo cual le sirve al autor para mostrar ciertas características de la cultura indígena, entretenimientos, código de honor, supersticiones, etc. El cuarto episodio se denomina: "Frío para un fantasma". Un soldado desertor huye hacia Chile, al cruzar la cordillera le previenen de la dificultad del paso, y de que alguien está matando a los que lo intentan. Así, el soldado desertor conocerá al "fantasma", un viejo solitario que vive de la rapiña a los viajeros. En un final con visos de tragedia griega, el anciano mata al joven que resulta ser su hijo. El fantasma sale de la cueva en que se refugiaban hasta ese instante previo a la muerte de su hijo: "El matador de tanto fugitivo está ahí sentado, acurrucado en el sendero, como una piedra más entre las piedras y la nieve enfriándolo, tapándolo, enfriándolo. La próxima ventisca lo ladeará primero, lo tirará después, y ese camino angosto bajo el techo del mundo será más transitable."
Otra serie interesante fue: "Manuscritos Apócrifos de la Conquista", con Jorge Morhain en los guiones y varios dibujantes turnándose para realizar cada capítulo, de carácter autoconclusivo. Son de destacar por su calidad gráfica tanto por el guión, sobre todo los dos iniciales: "Bernal Ordónez Vivar: viaje a las Indias", con dibujos de Ángel Alberto Fernández (el excelente artista que diera imagen a "Dennis Martin", "A través de Oceanía", "Precinto 56", "Martin Hel" y tantas historietas memorables), y el segundo dibujado por Domingo Mandrafina, titulado: "Tradición oral del Chasqui Sagrado". En el primero, se cuenta un hipotético primer viaje de Colón hacia 1477 a América; el segundo narra los últimos días de vida del Inca Atahualpa y la desesperada carrera de los chasquis llevando oro desde todos los lugares del imperio para pagar el tributo exigido por el conquistador y salvar a su rey. Pizarro, como se sabe, no cumple la promesa y mata al Inca. Como se dijo en el apartado 3 -3, la historieta más importante o que se encumbraba para serlo era "John Juan", el Cowboy humanizado. Todos los episodios fueron llamados simplemente con el nombre del protagonista: "John Juan", siendo el primero publicado en blanco y negro al igual que el episodio 3. El segundo y el cuarto aparecieron a todo color. Los dos capítulos que aparecieron a color culminan trágicamente: uno con John Juan debiendo matar a un viejo amigo en nombre de un valor superior a la amistad: la justicia. En el cuarto episodio, muere la mujer a la que el protagonista ama, a manos de una pandilla, y se desata una venganza a puro disparo- donde casi muere John Juan: "Ahora no debes hacerle caso al agujero del hombro. Es cierto que la sangre brota de allí como canilla, pero hay que ignorarla." , escribía Eugenio Mandrini para unos vigorosos dibujos de Gianni Dal Fiume, el talentoso dibujante del "Jackaroe" de Robin Wood. La serie de historietas de guerra se mostraba con "La Cantina del Soldado Desconocido", obra de Carlos Albiac y con dibujos de Néstor Olivera, creativo que alcanzara un máximo brillo en la revista Top!, unos años antes. Esta supuesta cantina era la excusa para hacerla centro de reunión de veteranos de la Segunda Guerra(de todos los países combatientes). Con este sencillo recurso lograba Albiac introducir al lector en pequeñas historias claramente emparentadas con aquellas otras del Ernie Pike de Oesterheld, donde importa el ser humano por sobre las naciones combatientes y sus motivos. Los episodios fueron: "Paz falsificada" (la historia de tres soldados cansados de cavar tumbas - su única ocupación y tarea en la guerra - deciden divertirse a costa de un soldado novato. Este debe llevar un mensaje que es cambiado por los bromistas: los alemanes se han rendido, inventan. La broma se hará realidad y el juego de la paz inventada hará del burlador un burlado- "Si la paz llegó aquél día ¿dónde está la falsificación? Es más justo decir que fue coincidencia. Hablemos de la ESPERANZA (sic) de los hombres..."
"Plegaria para dos capitanes" es el 2do. episodio que, como los otros, es autoconclusivo. Si bien es una serie, la cantina como centro de reunión es el verdadero protagonista. Ella y sus historias. En esta historia, un soldado norteamericano es salvado de morir por su capitán, que fallece en ese acto. Los alemanes encuentran al soldado enterrando a su capitán y el otro capitán, el alemán, reza junto a sus soldados por él. Años después de la guerra, ese capitán alemán es parte del gobierno democrático de Alemania y como diplomático se encuentra con el viejo soldado enemigo (que es un simple empleado de limpieza en el Palacio de Buckingham). Y le pide que rece por su misión diplomática para impedir una guerra en el Congo. El episodio 3º, "La mano del destino", cuenta lo sucedido a dos soldados norteamericanos y la suerte diversa que les toca cuando uno de ellos se queda con dinero del bolsillo de un soldado enemigo muerto. El último es "Como todas las mañanas"; una historia pequeña, de un viejo y su carro tirado por un caballo, que reparte armas entre la Resistencia en forma sigilosa. Por costumbre, el caballo cumplirá con la entrega a pesar de la suerte final de su amo. "Las Artes Marciales", es el título de una didáctica serie escrita por Sergio Almendro, veterano guionista, e ilustrada por el siempre eficiente Eduardo Camdepadrós. Fue la serie más promovida desde el mismo editorial, como se puede leer en el apartado anterior, al calor del fenómeno televisivo que fue la serie "Kung Fú", con David Carradine. Es un interrogante si uno lee las revistas Turay, que podría haber alcanzado esta serie, porque sólo aparecieron dos números, al cierre de la publicación: "Los bandidos de Shorin.Gi" y "La rebelión del Samurai".
Felipe Ricardo Ávila
BIBLIOGRAFÍA:
Guillermo Saccomanno y Carlos Trillo: "Historia de la historieta argentina",Ediciones Record, Bs. As., 1980.
Entrevista a Enrique Meier, en revista "Perspectiva, de y para los Dibujantes, Nº 2, Editorial Perspectiva, Mayo 1982.
Colección particular de revista Turay, hermano de aventuras.
Próxima nota (26/03/12): Turay, hermano de aventuras (Parte 4, de 6)
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martes, 20 de marzo de 2012
Turay, hermano de Aventuras, nota 2 de 6
Aviso:
este monográfico realizado a principios del siglo XXI será presentado
en forma completa en este blog durante seis entregas consecutivas para
una mejor y más clara lectura.
"TURAY, HERMANO
DE AVENTURAS"
(parte 2 de 6)
2 -
3: DIBUJANTES Y ESCRITORES:
La génesis de Turay estuvo en largas charlas
de café entre colegas reunidos en la vieja asociación de Dibujantes de la Argentina (A.D.A.). Los
que persistieron, los que finalmente quedaron fueron publicando o estaban a
punto de hacerlo. La lista es extensa. Había autores que se afirmaban como
Jorge Claudio Morhain, en crecimiento como Euman (el poeta Eugenio Mandrini), y entre los dibujantes
Domingo Mandrafina y Macagno, a punto de llegar a su madurez estilística. Más
algunos consagrados: Guillermo Saccomanno, Sergio Almendro, entre los
guionistas y Ángel Alberto Fernández, Horacio Merel, Juan Dal Fiume y Néstor Olivera
entre los dibujantes. Pero hubo más: Jorge Morhaín, un tal Diax y el ya citado Mandrini, que realizó la excelente serie sobre nuestro pasado llamada
"Historias de la tierra bárbara"). O el talentoso Carlos Albiac con la
bélica "La cantina del soldado desconocido", ya desde su título
inscripto en la línea del Ernie Pike oesterheliano. El director de Turay,
Enrique Meier, escribía los editoriales además de encargarse de la sección
"Astronáutica", la que también ilustraba. Los restantes dibujantes:
Pedro Vilar (se encargaba de la sección de humor gráfico), Succhio (seudónimo que escondía a dos dibujantes cuando hacían ciencia
ficción), A. Fernández, H. Merel, J. Dal Fiume, Mandrafina, Eduardo Camdepadrós (firmaba como
Khato), Gil, Macagno, Marchione
(coloreaba), Jordán (coloreaba), Néstor
olivera, entre otros. Por el cierre abrupto de la revista quedaron sin
publicar: Frank Szilagyi, Alberto Contreras, Claudia Zoppi, Nulchis, Jordán y
Álvarez Gutierrez.
3) ANÁLISIS DE LA PUBLICACIÓN:
3-1: COMPOSICIÓN DE LA REVISTA:
Turay
fue como se dijo, una revista de historietas, pero que además incluía secciones
fijas. Desglosada en cinco principales, la enumeración de las mismas es la siguiente:
1)
Editorial
2)
Historietas: 2-A: Series; 2-B: Unitarios.
3)
Cuentos
4)
Notas
5)
Cartoons
6)
Publicidad
Como
cualquier publicación constaba además de una portada, realizada con dibujos
extraídos de la historieta principal o destacada, a excepción del primer número
que fue realizado por Enrique Meier ( Ver punto 3-3). El análisis detallado de cada
una de las partes componentes de la revista puede leerse en: 3-5).
3- 2: FORMATO:
Tanto la portada como el formato apaisado (14
x 22,5 cm.)
fueron impuestos por la editorial, según refiere el director de Turay en el
citado reportaje. Si bien hubo libertades creativas,(ver 2-2), la empresa asociada
a la cooperativa les fue imponiendo condiciones, algunas de ellas derivadas de
problemas insolubles como el
aprovechamiento del pliego de papel. Esto es: - traducido libremente - Turay se
imprimía a la vez que otras revistas de la editorial, en el espacio que quedaba
y eso achicaba muchísimo los costos de impresión. Lo que en si no está ni bien
ni mal, sólo que les limitaba la posibilidad - nada menos - de mostrarse en un
formato vertical, más amplio.
Y en cuanto al papel, se aprovechaban
rezagos de papeles de otras publicaciones de la empresa para imprimir Turay.
Esta condición fue aparentemente la que llevó a Turay a tener ese tamaño y
formato a todas luces anacrónico. Porque era semejante a las legendarias "Hora
Cero" y "Frontera", pero veinte años después, emergiendo en un
momento y época en que sólo las revistas humorísticas presentaban ese formato
apaisado, de lectura horizontal. Por casos: "Patoruzito",
"Isidoro", "Piturro", y otras dedicadas decididamente a un público infantil. Había entonces, por imposición, un
despropósito entre lo que Turay connotaba desde su morfología, con los temas y
el tratamiento dado, dirigido a un público juvenil en principio, y al adulto
que lee historietas después. Esto no restaba, desde luego, calidad a la
revista, pero seguramente alejó a gran parte de esa masa de consumidores de
historietas no-niños, que no la llegaron a comprar y por ende, a conocer. Recuérdese que la mayoría de los autores y dibujantes de Turay
publicaban simultáneamente en las editoriales tradicionales, aunque con otra
propuesta. Sólo la naciente Skorpio llegaba al igual que Turay sin
restricciones aparentes. Hoy en día, si se decide instalar en el mercado una
nueva revista de historietas hay que tener muy en cuenta además de las notas y
del material historietístico, la gráfica interna de la revista. Y, sobre
manera, la de la portada. Esto resulta fundamental en un
mercado empequeñecido como es el nuestro, donde la gráfica de tapa debe atraer
al posible comprador en esa franja de público a la que pretendidamente va
dirigida. Entonces: a la calidad habitual en el mercado, una portada pero
también el formato, envase de esas ideas para colaborar en la difusión.
3-3) PORTADA.
RETIRACIONES Y CONTRATAPA.
CARACTERÍSTICAS
GENERALES DE LA
PUBLICACIÓN.
Dejando de lado la calidad, el mismo formato
connotaba significados muy distintos a su interior, como queda expresado en el
punto anterior. Pero esto no implica que la revista no fuera visible en los
kioskos para su venta, todo lo contrario. Lo que ocurrió posiblemente fue que
en su mayoría, no llegó al público para el que estaba pensado y destinado. Pero
la revista era visible entre el caos de títulos que habitualmente es un puesto
de venta de diarios y revistas. La tapa de "Turay", vendía. Sobre
todo la primera.
Para
llegar a poner ese primer número a la venta, fueron rechazados por la empresa
editora hasta doce tapas, según declarara oportunamente su director. La portada
de ese primer ejemplar, finalmente, mostraba a tres astronautas en un planeta
de horizonte con cielo de naranjas y rojos encendidos, en actitud espectante,
con su presunta nave o un extraño artefacto cerca de ellos, por detrás. Esta
primera tapa ampliada a doble paño, constituía básicamente la imagen con la que
se diseñó el afiche de promoción con que en su
momento se empapeló Buenos Aires. Yo era un adolescente entonces, vi el afiche
pegado por todas partes y corrí al primer kiosko que encontré a ver de qué se
trataba. Esa portada del primer número llamaba la atención e invitaba a conocer
la publicación. Pero en esa escala proporcional, las críticas u objeciones al
formato vertidas en el punto anterior se ratifican: el afiche invitaba a comprar algo nuevo en
historietas, con autores nacionales, pero sin referencias al comprador
de lo que realmente iba a conseguir: pasar de aquellos grandísimos dibujos (en
todo sentido), a esa revista pequeñita, como "las de chistes", para
chicos, "una revistita". Efecto realmente contraproducente, similar
al de cualquier otro producto que podamos adquirir, pues al margen de sus
características artísticas, una publicación es en si misma un producto
comercial. Y la comunicación debe darse "sin ruidos", para llegar al
lector. Esos ignotos publicistas utilizaron la seducción para atraer al lector.
Hicieron un gran afiche. Pero al fin, hicieron lo peor de lo que se nos enseña:
"la seducción es la promesa de lo que no se va a cumplir, de lo que no has de conseguir". Y que
actúa al inverso de la tentación, donde uno tiene la capacidad y probabilidad
de tomar y aprehender al producto. Turay tenía
condiciones como para haberse hecho de una franja importante del consumidor habitual de revistas
de historietas. Además de la habitualidad de historietas y/o chistes, Turay
tenía agregaba una serie de notas, cuentos e información sobre los autores, lo
que la hacía más atractiva, e invitaba a una segunda lectura. Tanto la portada
como las retiraciones y contratapa estaban impresos a cuatro colores. El pliego
central, que abarcaba toda una historieta, también era en colores, llegando a
tener dieciséis páginas. El foliado de la revista llevaba el número de páginas
a ochenta y dos, partiendo de la numeración "3" para la portadilla,
la primera que veía el lector al abrir la revista. En esta página tercera, el
diagramador había partido el espacio en tres: un bloque inferior al pie de la
página que contenía los datos de la publicación: editora, director responsable,
domicilio, distribuidores; lo usual. En ese mismo bloque estaba ubicado a la
izquierda el logotipo de la revista. En los dos bloques mayores, resultantes de
la partición vertical del resto de la caja, el lector encontraba el índice de
cada número con títulos y autores (novedad: las revistas de Columba indicaban
en el índice sólo al guionista; Skorpio y Turay darían cabida también al
dibujante), y el bloque izquierdo presentaba el editorial, firmado
sencillamente por "el director". A continuación, a vuelta de página
invariablemente comenzaban las historietas en blanco y negro, salvo el pliego
color ya descripto, intercalándoles a las historietas por cada número entre dos
y tres páginas destinadas a un cuento (uno distinto por ejemplar), de Eugenio
Mandrini. Más una página con el título genérico de "astronáutica", de
divulgación, con dibujos de Enrique Meier, quien cumplía realizándola, además
de con su rol de director. La portada
del primer número también le pertenece, por lo menos
en cuanto a la realización final.
El
humor corrió por cuenta del experimentado Vilar, con una serie de chistes o cartoons. Siempre antes de la historieta a
colores estaba la sección: "Quién es quién", donde se daba a conocer
al lector una reseña curricular de los dibujantes de esa historieta central. La
primera portada fue realizada especialmente, en cambio las tres restantes fueron hechas y armadas extrayendo
dibujos del interior, coloreados a la acuarela posteriormente. La portada del Nº 3
fue armada con dibujos de Horacio Merel de la historieta "Historias de la Tierra Bárbara",
con guión de Euman. En tanto que para las tapas Nº 2 y Nº4 se uso imágenes del
personaje que se perfilaba como el que identificaría a Turay, el de más
"gancho" para con los lectores: "John Juan", de Mandrini,
con excelentes dibujos de Gianni Dal Fiume. Y era ese personaje que siempre
caracteriza a una revista no por los lugares que recorría (era un Cow-boy) sino
por los valores propios, con los que cualquier
lector podía identificarse: amistad, lealtad, posibilidad de equivocarse,
carácter... personaje en la huella de lo mejor de Oesterheld. Estos ideales lo
son en cuanto al presunto lector, de una así englobada caracterización de un
sector del público, al que podríamos llamar juvenil. Como cualquier generalización
está en su génesis el error, pero se hace necesaria para cualquier descripción.
Podríamos decir, por ejemplo, que un alto porcentaje de la juventud argentina
de entonces estaba altamente politizada, y sensible y atenta a los cambios que se daban en el mundo. Una interesante
cantidad de publicaciones de carácter político, incluidas las revistas
humorísticas, satisfacían algunas de estas necesidades. Pero existen otras: a
la teoría, la necesidad de la acción como contraparte. Y por qué no, también la
evasión. La posibilidad de vivir una y mil historias en contacto con la letra
impresa, con el olor del papel. Potenciando la imaginación. Antes, como ahora,
las revistas de historietas han cumplido con tres premisas:
1) ser expresión de
distintos autores en los dos últimos siglos, en ocasiones dándole al lector
obras de verdadero valor artístico
2) ser un producto comercial,
para su continuidad como medio (auto - subsistencia a partir de la venta de
publicidad inserta en sus páginas y posteriormente por la venta de ejemplares)
3) ser un medio de evasión o escape para la imaginación del lector, que
encuentra un canal por donde fluir tanto en épocas de paz como (potenciado) en
la guerra, donde se ven claramente las posibilidades de propaganda de ideas que
la historieta - como cualquier medio de
expresión, producto comercial y de evasión -conlleva.
En definitiva, y al
margen de otra posibles características menores tipificables, la historieta y
más precisamente las revistas de historietas,
son un producto claro de la cultura del siglo XX. En la década del´70 en que aparece Turay, uno
de los modelos a seguir era el de la Patria Grande, o una sola nación
latinoamericana (algo a lo que Rebrote, treinta años después todavía adhiere,
como posibilidad a concretar). Una Nación que englobe las distintas culturas
del continente. Los libros, más tarde las revistas, el cine, la televisión, han
servido para difundir ideas. La
revalorización de lo propio, (inserto en el momento de la aparición de Turay en un empobrecido subcontinente
latinoamericano), actúa aún hoy como motor de proyectos historietísticos tan
absolutamente necesarios como escasos. Turay
privilegió lo hispanoamericano, ya desde su
título: "Turay", voz quechua que significa hermano.
Nombre asociado con la leyenda del norte argentino, la del "Kakuy", con
dos hermanos amantes que se distancian;
y ella le llama eternamente, buscándole: "Kakuy, Turay, turay...
(hermano, hemano).
Fue Jorge Claudio Morhain el que acercó este nombre al
director y al grupo creativo inicial, y "Turay" fue elegido como
título de la nueva publicación. Turay, título bien nuestro, por etimología,
insólito en una publicación argentina, pero que denotaba por si mismo una
postura, Turay privilegió además la revisión de temas históricos, el
"descubrimiento" de América, la traición del conquistador español
sobre el Inca, en su afán de riquezas; la guerra de fronteras contra el indio,
la vida en el desierto con el indio, etc. Hubo lugar para el género negro y en
esto, pero sobre todo en una serie titulada "La cantina del soldado
desconocido", de Carlos Albiac y Néstor Olivera, una afirmación de
temáticas y personajes no estereotipados, con claros antecedentes en la casi
olvidada revista “TOP!”, y, más atrás en el tiempo, en los guiones que
escribiera Héctor Germán Oesterheld desde la mítica editorial Frontera hasta su
desaparición allá por abril de 1977.
Felipe Ricardo Ávila
BIBLIOGRAFÍA:
Guillermo Saccomanno y Carlos Trillo:
"Historia de la historieta argentina",
Ediciones Record, Bs. As., 1980.
Entrevista a Enrique Meier, en revista
"Perspectiva, de y para los Dibujantes, Nº 2, Editorial Perspectiva, Mayo
1982.
Colección particular de revista Turay,
hermano de aventuras.
Próxima nota (23/03/12): Turay, hermano de aventuras (Parte 3, de 6)
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sábado, 17 de marzo de 2012
Turay (hermano) el primer intento serio de hacer historietas formando una cooperativa
Aviso: este monográfico realizado a principios del siglo XXI será presentado en forma completa en este blog durante seis entregas consecutivas para una mejor y más clara lectura.
"TURAY, HERMANO
DE AVENTURAS"
(parte 1 de 6)
EL PRESENTE TRABAJO RESEÑA LAS
CARACTERÍSTICAS DE UNA REVISTA ARGENTINA DE HISTORIETAS DE CORTA DURACIÓN EN EL
MERCADO, QUE PESE A ESTA CIRCUNSTANCIA HA LOGRADO UN LUGAR EN LA HISTORIA DE LAS
PUBLICACIONES DE NUESTRO PAÍS POR DOS MOTIVOS PRINCIPALES:
1) SU CALIDAD (GUIÓN - DIBUJOS)
2) POR
ESTAR REALIZADA POR UN GRUPO DE AUTORES REUNIDOS EN COOPERATIVA, PARA LA PRODUCCIÓN DE
HISTORIETAS SIN RESTRICCIONES, ASOCIADOS EN DEFENSA DE LA FUENTE LABORAL Y DE
SUS DERECHOS (CREACIÓN) EN CONJUNCIÓN CON UNA TRADICIONAL EDITORIAL DE BUENOS
AIRES (PARA LA PUESTA
FINAL DE LA
REVISTA
EN LOS KIOSKOS).
Partes en que está dividido el trabajo:
1) Introducción
2) Orígenes:
2-1: Situación del
mercado.
2-2: Disposición de los
autores ante un intento cooperativo. Objetivos.
2-3: Dibujantes y
escritores.
3) Análisis de la publicación:
3-1: Composición de la revista.
3-2: Formato.
3-3: Portada- Retiraciones y
contratapa. Características generales del interior de la publicación.
3-4: Tiradas.
3-5: Descripción minuciosa de
las partes componentes de la revista, enumeradas en 3-1.
4)
Apéndice gráfico.
5)
Conclusiones.
TURAY / REVISTA DE HISTORIETAS / MONOGRAFIA
1) INTRODUCCIÓN:
Argentina ha producido a lo largo del siglo XX
muchas revistas de historietas, desde
las primeras que privilegiaban la publicación de material extranjero comprado a
los Sindicates estadounidenses, hasta cualquiera de las más recientes donde la
situación está definitivamente revertida, dando lugar al trabajo creativo de
guionistas y dibujantes del país, en su mayoría. De todo lo hecho, han quedado
en la memoria de los argentinos
muchísimos títulos: "Misterix",
"Hora Cero", "Frontera", "Patoruzito",
"Pif-Paf"... revistas de indudable calidad de las que siempre se
puede indicar que marcaron comienzos o finales de etapas, o el ascenso creativo
de algún guionista hasta allí opaco, el comienzo del crecimiento de algunos
dibujantes o su punto más alto; así como también cabe decir de todas ellas que
eran gráficamente visibles en los kioskos de su época. El resultado final nos
da: revistas de historietas resueltas técnicamente bien o muy bien, según el
caso, y perdurables en la gente, en su memoria, integradas definitivamente a la Cultura Nacional. Pero a éstas les corresponde a su lado, en el
espacio que hace de la Cultura
todo lo realizado conscientemente por los hombres en un determinado lugar y en
un lapso definido, una cantidad aún mayor de revistas que no sobrepasaron los
primeros números. Estas publicaciones así englobadas, incluyen desde las que no
contaron con el aval del público por su baja calidad, hasta las que,
sobresaliendo gráfica y literariamente no pudieron escapar a innumerable
cantidad de factores que les fueron adversos, entre los que gravitó sobremanera
la fragilidad de la economía del país, con sus diversos cambios de dirección.
La publicación analizada en este trabajo corresponde a este último grupo.
2)
ORÍGENES:
2-1: SITUACIÓN DEL
MERCADO:
Los
vaivenes de la economía nacional, ligados indefectiblemente a los cambios y
convulsiones del mundo, han condicionado desde siempre la continuidad de las
publicaciones argentinas, afectadas no sólo por problemas técnicos - léase:
producción y/o importación de papeles, tintas, etc. - como así también por los
distintos cambios institucionales del país, lo que ha llevado a producir tanto
"lo que el público quiere leer", como "lo que los gobernantes de
turno han permitido", factores al fin y al cabo existentes en casi todo el
orbe pero con distintos grados de permisividad, producción y
calidad.
La revista Turay comienza a gestarse en los años de la vuelta definitiva al país del Tte.Gral. Perón. Un nuevo gobierno
elegido por el pueblo, que llega, un viejo y desgastado gobierno militar, que
se retira. Es esta una época en la que florecen las revistas de contenidos
político, de revisión de la historia (del siglo pasado y reciente), de humor y
sátira política. La época de "Satiticón", de "Mengano",
etc. Pero también la de las revistas "de actualidad":
"Gente" y "Siete Días", entre las más recordadas e
importantes por su gran tirada. Más de
trescientas publicaciones de diversos temas y calidades en los kioskos de venta del
país. En materia de revistas de historietas, el auge de la importación de revistas
mexicanas - con preeminencia de las de la Editorial Novaro
- había decrecido. A las razones que nosotros podemos como país importador exponer, no le van en saga las que ellos
sufrieron en carne propia, problemas internos de la editorial, de costos de
papel, y de cantidad, lo que los llevó a reformular sus formatos, achicándolos,
siempre manteniendo la lectura vertical de las páginas pero perdiendo en
calidad y en presencia o impacto visual. Ya sea por estas razones o por otras
relacionadas con el interés cambiante del público lector - o tal vez por el
arribo de otra generación de lectores -, estas revistas mexicanas dejaron de
pesar en el consumo interno del mercado argentino. Revistas mexicanas que
venían plagadas de super héroes norteamericanos triunfantes, en un mundo con
ojos de una mirada un poco más profunda. A pesar de lo expresado, la necesidad de
evasión y de entretenimiento permanece y hasta se acrecienta en situaciones
difíciles. Cambian los temas, los modos, los medios, pero persiste. Las
revistas de historietas conllevan un alto grado de entretenimiento en sus propuestas,
al margen de otros valores: calidad o no, diversión o no, inteligencia o
estandarización.
Dejando de lado una cantidad interesante de publicaciones de
baja calidad (pero abundantes en cantidad), con material malamente reproducido,
muchas veces sin la aclaración de autores y/o deficientemente traducido, más
allá de éstas, permanecían las revistas de Editorial Columba, con un 99% de
material argentino en sus páginas. Estas revistas de historietas, en general se
reiteraban en ciertos esquemas y encumbraban personajes adocenados, moralmente
intachables - irreales -, pero han tenido el mérito de ser la base sobre la que
maduró más de un autor inteligente (tal el caso de Almendro, Albiac,
Morhain, Grassi y, por supuesto, el mejor y más prolífico de todos ellos: Robin
Wood), como también de dibujantes como Ricardo Villagrán, Lucho Olivera, García
López y Lito Fernández, entre otros. Es también en estos años en que Héctor
Oesterheld vuelve a Columba (*), para continuar algunas series de otros autores
como "Kabul de Bengala" (con dibujos de Horacio Altuna, en
Fantasía), y realizar las suyas propias: Brigada Madelaine (en El Tony),
"Killroy" -
con dibujos de Carlos Enrique Vogt - (en El
Tony) y para Fantasía: "Roland, el corsario", la mejor de todas
ellas, la que lo encuentra en uno de sus más altos picos creativos, acompañado
por un consolidado y joven dibujante: el
español José Luis García López. Historieta extrañamente olvidada, Roland es una
creación mayúscula del mejor guionista argentino de todos los tiempos.
El mercado historietístico se completa por
entonces con las revistas dedicadas al público infantil: "Hijitus",
"Larguirucho", "Patoruzito", etc.
Para el sector de público consumidor juvenil
en 1974 estaban por aparecer dos revistas de historietas, que llegarían a
captar a un consumidor adulto. Ellas fueron: "Skorpio", auto titulada
"el mundo de la gran historieta", de Ediciones Record, y
"Turay" subtitulada "hermano de aventuras", surgida de una
cooperativa de guionistas y dibujantes argentinos, con la estructura para la
puesta en la calle de la editorial Julio Korn, en asociación con Fabril
Financiera.
2-2: DISPOSICIÓN DE LOS AUTORES ANTE UN
INTENTO COOPERATIVO.
OBJETIVOS.
Muchas
han sido las revistas que publicaron historietas. En el apartado anterior la
breve reseña nos muestra algo habitual: editoriales que pagan por sus trabajos
a guionistas y dibujante y que luego republican el material (ya de su pertenencia) aquí o en el exterior.
Hay situaciones en las que se devuelven los originales al autor, pero eso no
era lo que sucedía en la mayoría de los casos por aquellos años. Esta situación intentó ser revertida mediante
un proyecto cooperativo. Así, un grupo de guionistas y dibujantes luego de un
sinnúmero de reuniones previas, establecieron las bases para darse a si mismos
una oportunidad de trabajo bien remunerado, sin restricciones temáticas ni
problemas autorales posteriores a la publicación. En esas circunstancias, ante
la imposibilidad habitual de ser ellos mismos
los autores y a la vez responsables de un proyecto editorial, se dieron una serie
de factores coyunturales que favorecieron el proyecto, le dieron soporte,
presencia y quizás paradójicamente fueron el germen del fin. Al frente del
proyecto estuvo el dibujante Enrique Meier, elegido por sus pares como director
de la revista. La concreción de la misma pudo darse luego de establecidos los
acuerdos correspondientes entre, por un lado la cooperativa, y por el otro la
editorial Julio Korn, por entonces recientemente fusionada con Fabril
Financiera. Las posibilidades entonces se brindaban para ambos: un grupo
editorial conocido que ampliaba sus márgenes incorporando profesionales de alto
nivel que publicaban por entonces en todas las revistas del medio y en algunas
del extranjero (pero ahora con
un proyecto propio), y por el otro la
posibilidad para ellos de concretar sus aspiraciones laborales (léase dinero,
derechos de autor, etc.), pero también artísticas. Turay no tenía, como se
dijo, restricciones temáticas. Si uno recorre las páginas de los cuatro únicos
números que salieron a la venta de esta singular revista, encuentra tanto su
diversidad temática como de estilos. Un hecho hoy tan intrascendente en una
historieta como el mostrar los pechos desnudos de una mujer, solamente podía
verse en nuestro país por esos años en las revistas Skorpio y Turay. Ambas
nacidas en ese año 1974, pero con destino distinto, fueron intentos
renovadores, novedosos, ante la pacatería y moralina reinantes en las revistas
de las llamadas "editoriales tradicionales". Rasgos de censura y a
veces de autocensura, promovidas en apariencia en cuestiones estéticas, pero
sólo en su superficie: una fuerte ideología en su raíz controlaba y verificaba
en realidad en esas añejas editoriales vernáculas lo que se decía más que el
cómo se decía, aunque en apariencia y en una mirada rápida, "el
pecho" fuera lo único que molestaba. Importaba demasiado no tocar ciertos
temas que rozaran lo social: como la pobreza, la desigualdad, la mortalidad infantil,
la represión de Estado, la falta de solidaridad en la comunidad actual, el
poder de los imperialismos de la época sobre la realidad latinoamericana, etc.
Nada de esto se veía en esas historias, todo transcurría en el Bronx, Manhatan, Europa, Africa o Asia, en sus
pasados o futuros, y teníamos pocos ejemplos de nuestro sub-continente
americano o de la misma Argentina: piénsese ahora a la distancia cuánto había
por escribir aún en el terreno de la ficción sobre lo que nos estaba pasando,
pero no, no era conveniente. Estamos hablando de una etapa que todavía era
democrática en lo político: faltaban dos años para la llegada al poder
ejecutivo de la Junta
de militares. Después era hasta lógico el callarse; pero en 1974, entonces, era
una cuestión de conveniencia o - decididamente - de ubicuidad ideológica en el
más puro y acendrado conservadurismo.
Así como no se tocaban aquellos temas, tampoco en esas editoriales se
intentaba la revisión de los últimos años de historia, un ríquisimo material
plausible de traslación a la aventura en cuadritos. Por esta huella de
imposibilidades comenzó a deslizarse Turay, y este no es poco mérito para una
revista de historietas que quedó trunca cuando más prometía, con autores en
crecimiento y otros ya consagrados. El acuerdo entre la editorial Julio Korn y
la cooperativa se hizo y produjo Turay. ¿Habrán visto - con el correr de los
números publicados - que eso que ellos -la editorial, es claro - estaban
avalando, era algo que se les estaba yendo de las manos, ideológicamente
hablando? Tampoco era para tanto: eso sí, había aventura latinoamericana, algo
de revisión histórica, desenfado visual, unos héroes que no eran del todo
buenos ni malos o buenos de a ratos, etc. Pero a veces estas editoriales eran
capaces de vislumbrar hasta dónde podían llegar estos creativos si seguían
soltando la cuerda...de su talento. Y la cuerda se tensó, como veremos más
adelante, en este trabajo.
Felipe Ricardo Ávila
BIBLIOGRAFÍA:
Guillermo Saccomanno y Carlos Trillo:
"Historia de la historieta argentina",
Ediciones Record, Bs. As., 1980.
Entrevista a Enrique Meier, en revista
"Perspectiva, de y para los Dibujantes, Nº 2, Editorial Perspectiva, Mayo
1982.
Colección particular de revista Turay,
hermano de aventuras.
Próxima nota (20/03/12): Turay, hermano de aventuras (Parte 2, de 6)
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